La identificación con Cristo
Identificarse con Jesucristo no significa convertirse en una persona apagada, miedosa o sin personalidad y libertad. ¡Todo lo contrario! Cristo es el hombre más libre, valiente y auténtico de la historia. Tener una personalidad que se identifica con Él significa actuar movidos exactamente por los mismos motivos por los que se movía Él. Implica aprender a mirar la realidad poniendo siempre en primer lugar la visión sobrenatural (el bien del alma, el amor a Dios, la salvación) y, en segundo lugar, la visión humana y material, actuando con un orden perfecto.
Algunas Ideas Clave
- La libertad de quienes imitan a Cristo: Seguir a Jesús no nos hace personas "apocadas" o sumisas de forma pasiva. Cristo nos quiere libres, decididos y con carácter. La identificación con Él nace de un acto de libertad soberana: elegir amar sin condiciones, venciendo las modas, las presiones del entorno y los propios egoísmos. El cristiano fuerte es dueño de sí mismo.
- Movidos por los mismos motivos de Jesús: Identificarse con alguien significa hacer nuestras sus intenciones. Jesús no actuaba por orgullo, por quedar bien ante los demás o por buscar su propio interés. Se movía por amor a su Padre del Cielo y por un deseo profundo de salvar a los hombres. Este debe ser el motor de nuestras acciones diarias.
- El orden de Jesús: Primero lo sobrenatural, después lo humano: Cuando llevamos a un enfermo o un problema ante Jesús, Él sabe perfectamente qué es lo más importante. El Evangelio nos lo muestra claramente: ante el paralítico, primero le dice *«tus pecados te son perdonados»* (visión sobrenatural, la salud del alma) y después, si conviene, añade: *«Levántate y anda»* (visión humana, la salud del cuerpo). Cristo cura el interior antes de solucionar el exterior.
- No invertir las prioridades: A menudo, los hombres caemos en la tentación de invertir este orden. Pedimos a Dios que nos resuelva primero los problemas materiales (aprobar un examen sin estudiar, tener salud, dinero o comodidad) y nos olvidamos del estado de nuestra alma. Identificarse con Cristo es aprender a buscar primero el Reino de Dios, sabiendo que lo demás vendrá por añadidura.
- La coherencia de vida: Una personalidad identificada con Cristo mantiene el mismo rumbo en todas partes. No tiene miedo de mostrarse cristiana en la escuela, en el trabajo, con los amigos o en las redes sociales. Actúa con la naturalidad de un hijo de Dios que sabe que su vida tiene un valor eterno.
Propuesta práctica: "Actuar con los Motivos de Cristo"
Para entrenar esta personalidad fuerte y libre durante la semana, buscando primero el sentido sobrenatural de nuestras acciones, haremos este triple ejercicio:
El Triple Entrenamiento de Identificación
Ordena tus intenciones y prioridades siguiendo el estilo del Evangelio:
- La rectitud de intención (¿Qué me mueve?): Dos o tres veces al día, antes de realizar una tarea importante o de hablar con alguien, pregúntate honestamente: *«¿Por qué lo hago? ¿Por quedar bien, por orgullo, o por amor a Dios y servicio a los demás?»*. Intenta rectificar y purificar el motivo en tu corazón antes de empezar.
- La salud del alma primero: Ante una preocupación grande que te venga a la cabeza esta semana (un problema familiar, de estudios, económico o de salud), antes de pedirle a Dios solo que "lo arregle" humanamente, pídele la fuerza espiritual: *«Señor, primero ayúdame a tener paz, a estar en gracia y a aceptar tu voluntad; después, si te parece bien, ayúdame a resolver este problema»*.
- Vencer el respeto humano (Actuar con libertad): No te dejes rebajar por el miedo al "qué dirán". Si en una conversación sientes que se critica a alguien, que se habla mal de la Iglesia o se defiende una injusticia, actúa con la libertad de Cristo: sonríe, desvía la conversación con elegancia o defiende la verdad con caridad y firmeza, sin esconderte.
Objetivo: Forjar un carácter noble, libre y magnánimo que no dependa de las corrientes del mundo, sino que esté anclado firmemente en los mismos sentimientos y motivos de Jesucristo.